Testimonio de una joven en acompañamiento vocacional

En lo personal, sentí miedo ya que no sabía si se podían controlar solos. Pero con el pasar del tiempo ya les fui conociendo y la verdad son unos niños muy tiernos. Ahí me di cuenta que no es necesario lo material, ellos sin tener muchas cosas materiales son felices.
A mí me toco cuidar a una niña que se llama Carmen, todo el tiempo está en su silla de ruedas, es muy tierna.
En esta experiencia con los niños discapacitados y en la comunidad de las Hermanas Franciscanas de la Caridad, hice cosas que no había hecho en mi casa, como cambiar pañales, dar de comer a un discapacitado, entre otras.
También fui a la casa donde acogen a los ancianitos, donde compartimos la vida, algunos abuelitos son muy tiernos.
Les recomiendo a otros jóvenes que, si quieren encontrar a Dios, deben acudir a una misión. Esta experiencia te cambiará la forma de pensar y de ver la vida.
Erika Quimbita.
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