“QUIERO DEJARME TRANSFORMAR POR LA DULZURA, LA COMPASIÓN Y LA HOSPITALIDAD DE JESÚS SABIDURÍA"


Fue en el Hospital de Poitiers el inicio de la experiencia de nuestros fundadores con los pobres y enfermos. Los mejores amigos de los pobres, los campeones más resueltos de la lucha contra la miseria son los Santos; no hay cuidados más tiernos para los enfermos, que el respeto y la reverencia cariñosa para el pobre, al enfermo que es el Cristo sufriente. La madre María Luisa recomienda a sus hijas: TRATAR A LOS ENFERMOS CON MUCHA CARIDAD Y COMPASIÓN, a cada uno según sus necesidades, con la misma caridad en el fondo del corazón, practicar este ejercicio grande y divino de la caridad. (En sintonía con María Luisa).

Al leer la historia de la Congregación siempre me llamó la atención la actuación de las hijas de la Sabiduría en la primera y segunda guerra mundial. Sobre todo la actitud de las enfermeras y las hermanas que estaban a cargo de la Congregación. ¡Qué audacia y valentía de nuestras hermanas, en
esta época! Recordando la historia en el Capítulo General  de 1905 fue elegida Superiora General la Madre Cécile de la Croix (1905 – 1917) originaria de Alemania y tenía la nacionalidad francesa en 1894. La guerra de 1914 -1918 (defensa de los territorios), una guerra sangrienta que traerá como consecuencia 2 millones de muertos y 20 millones de heridos, intervienen brutalmente en la historia del mundo.



Las primeras semanas de la guerra llegaban a Saint-Laurent, casa Madre, muchas cartas y telegramas, solicitando envíen hermanas enfermeras. Las Hijas de la Sabiduría enfermeras trabajaban en Francia en 127 ambulancias, atendiendo a los soldados heridos de todas las nacionalidades. Nuestras hermanas actuaron con mucho heroísmo y fe en la Providencia de Dios. Nuestras hermanas que estuvieron como superioras generales en este tiempo caben resaltar su equilibrio, su profunda fe clara que les permitió hacer frente a una tarea abrumadora y situaciones muy difíciles. (El capítulo 1917: Elección de la Madre Pauline du Sacré-Coeur (1917-1929); El Capítulo de 1929: Elección de la Madre Ste.- Stéphanie (1929-1946).


La historia del área de Salud en nuestra Congregación continúa hasta nuestros días; nuestras hermanas siguen entregando su vida, al servicio de los más necesitados visitando y curando a los enfermos. En nuestra Delegación las hermanas misioneras dedicadas a la Salud en Argentina, Perú y Ecuador, trabajaron con audacia, compasión y amor en dispensarios, hospitales y visitando a los enfermos.

Hoy en el Ecuador, continuamos la Historia de nuestra Congregación en el área de la Salud. Las primeras hermanas que llegaron continuaban la pastoral de Salud con visitas  a los enfermos y como enfermeras en Centros médicos. Actualmente continúo esta historia en el área de Salud, trabajando como Obstetriz en el Centro Médico Espíritu Santo, en atención prenatal y consultas externas. Dedicó tiempo a mis pacientes en la escucha fraterna, la compasión y la caridad. Cada ser humano tiene diferentes realidades y es justamente este encuentro con el otro, a la que estoy invitada por la Sabiduría con mucho amor y valentía. 


“El porvenir de la Congregación no son los fundadores… los responsables del porvenir de la Congregación, son los que vienen después de la muerte de nuestros fundadores, siendo fieles a nuestro compromiso continuamos la historia.” Vivamos y respondamos con fe, audacia y valentía en nuestra realidad actual, como lo hicieron nuestras hermanas que nos antecedieron, con la confianza en Dios Sólo. 
“Si no arriesgas nada por Dios, no harás nada grande por Él”. (San Luis de Montfort)

Hna. María Cristina Tucto Vilcañaupa 
Hija de la Sabiduría 
Quito – Ecuador




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